EVANGELIO DEL DÍA
Domingo, 6 de septiembre de 2026
XXIII Domingo del Tiempo Ordinario — ciclo A
Evangelio
Lectura del santo Evangelio según san Mateo
Mt 18, 15-20
Que si tu hermano pecare contra ti o cayere en alguna culpa, ve y
corrígelo estando a solas con él; si te escucha, habrás ganado a tu
hermano. Si no hiciere caso de ti, todavía válete de una o dos personas,
a fin de que todo sea confirmado con la autoridad de dos o tres
testigos. Y si no los escuchare, díselo a la Iglesia; pero si ni a la
misma Iglesia oyere, tenlo como por gentil y publicano.
Os empeño mi palabra: que todo lo que atareis sobre la tierra será
eso mismo atado en el cielo; y todo lo que desatareis sobre la tierra
será eso mismo desatado en el cielo. Os digo más: que si dos de vosotros
se unieren entre sí sobre la tierra para pedir algo, sea lo que fuere,
les será otorgado por mi Padre que está en los cielos. Porque donde dos
o tres se hallan congregados en mi nombre, allí me hallo yo en medio de
ellos.
Palabra del Señor.
✱ Texto bíblico: Sagrada Biblia, traducción de Félix Torres Amat, edición-base de 1884. Dominio público.
Reflexión
Cuando alguien nos hiere, resulta más fácil contárselo a otras
personas que hablar serenamente con quien corresponde. En una familia,
una comunidad o un grupo de amigos, una conversación evitada puede
terminar convertida en distancia, rumores y bandos.
Jesús propone otro camino: hablar primero a solas y buscar «ganar al
hermano». La finalidad no es demostrar quién tiene razón, descargar el
enfado o humillar al culpable, sino abrir una posibilidad de verdad y
reconciliación. Si esa conversación no basta, el discernimiento se
amplía prudentemente; nadie debería quedar sometido al juicio arbitrario
de una sola persona.
Esta enseñanza no obliga a afrontar en privado abusos, delitos o
situaciones peligrosas. En esos casos, proteger a la víctima y acudir a
quienes tienen responsabilidad puede ser lo primero. La corrección
fraterna nunca debe convertirse en encubrimiento.
Cristo sabe que la convivencia produce conflictos, pero no abandona a
su Iglesia dentro de ellos. Promete estar presente cuando nos reunimos
en su nombre. Por eso, antes de corregir, necesitamos orar: pedir un
corazón limpio, palabras verdaderas y el deseo sincero de recuperar al
hermano sin renunciar a la justicia.
Consejo para la vida
Antes de hablar sobre la falta de alguien, pregúntate si ya has
hablado con esa persona de manera adecuada y segura. Si debes corregir,
pide primero delante del Señor un corazón limpio: palabras verdaderas,
momento prudente y deseo sincero de ganar al hermano, no de descargar tu
enojo ni demostrar superioridad.
Oración
Señor Jesús, tú permaneces en medio de quienes se reúnen en tu
nombre. Danos amor a la verdad, humildad para escuchar y valentía para
corregir sin humillar. Protege a quienes sufren injusticia y concede
sabiduría a tu Iglesia. Que en nuestros conflictos no busquemos vencer,
sino recuperar al hermano y custodiar la comunión que tú nos regalas.
Amén.
