La mujer arrepentida unge los pies de Jesús en casa de Simón

Evangelio del día — 17 de septiembre de 2026

EVANGELIO DEL DÍA

Jueves, 17 de septiembre de 2026

Jueves de la XXIV semana del Tiempo Ordinario

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según san Lucas

Lc 7, 36-50

Le rogó uno de los fariseos que fuera a comer con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se puso a la mesa.

Cuando he aquí que una mujer de la ciudad, que era, o había sido, de mala conducta, luego que supo que se había puesto a la mesa en casa del fariseo, trajo un vaso de alabastro lleno de bálsamo o perfume; y arrimándose por detrás a sus pies, comenzó a bañárselos con sus lágrimas, y los limpiaba con los cabellos y los besaba, y derramaba sobre ellos el perfume.

Lo que viendo el fariseo que le había convidado, decía para consigo: «Si este hombre fuera profeta, bien conocería quién y qué tal es la mujer que le está tocando, o que es una mujer de mala vida».

Jesús, respondiendo a su pensamiento, le dijo: «Simón, una cosa tengo que decirte».

«Di, Maestro», respondió él.

«Cierto acreedor tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta. No teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos la deuda. ¿Cuál de ellos, a tu parecer, le amará más?».

Respondió Simón: «Hago juicio que aquel a quien se perdonó más».

Y le dijo Jesús: «Has juzgado rectamente».

Y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: «¿Ves a esta mujer? Yo entré en tu casa, y no me has dado agua con que se lavaran mis pies; mas ésta ha bañado mis pies con sus lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos. Tú no me has dado el ósculo de paz; pero ésta, desde que llegó, no ha cesado de besar mis pies. Tú no has ungido con óleo o perfume mi cabeza; y ésta ha derramado sobre mis pies sus perfumes.

Por todo lo cual te digo que le son perdonados muchos pecados, porque ha amado mucho. Que ama menos aquel a quien menos se le perdona».

En seguida dijo a la mujer: «Perdonados te son tus pecados».

Y luego los convidados empezaron a decir interiormente: «¿Quién es éste que también perdona pecados?».

Mas él dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado; vete en paz».

Palabra del Señor.

✱ Texto bíblico: Sagrada Biblia, traducción de Félix Torres Amat, edición-base de 1884. Dominio público.

Reflexión

Simón conoce la mala fama de aquella mujer y cree que eso basta para definirla. Jesús conoce también su pecado, pero ve algo que el fariseo no contempla: su arrepentimiento, su fe y el amor que está naciendo en ella. Cristo no niega la verdad de su pasado; impide que ese pasado sea la última palabra sobre su vida.

Nosotros podemos conservar expedientes interiores sobre los demás. Recordamos una caída, una ofensa o una época difícil y miramos a la persona únicamente desde ahí, aunque haya pedido perdón o esté intentando cambiar. A veces incluso utilizamos el pasado ajeno para sentirnos moralmente seguros.

El perdón de Jesús devuelve a aquella mujer la posibilidad de un futuro. Quien se sabe perdonado no necesita fingirse impecable y aprende a mirar con misericordia. Esto no significa llamar bueno al mal ni renunciar a límites prudentes. Significa reconocer que la gracia puede transformar a una persona y que nadie debe quedar encerrado para siempre en el peor capítulo de su historia. La misericordia mira la verdad entera, también la que todavía está comenzando.

Consejo para la vida

Evita hoy definir a alguien por un error pasado. Si necesitas mantener distancia o límites, hazlo sin desprecio. Pide a Dios la capacidad de reconocer cualquier paso verdadero de arrepentimiento o cambio, aunque todavía sea pequeño, imperfecto o insuficiente a tus ojos.

Oración

Señor Jesús, tú conoces mis pecados y no me reduces a ellos. Hazme agradecido por tu perdón y misericordioso con los demás. Dame verdad para no justificar el mal y esperanza para no negar a nadie la posibilidad de comenzar de nuevo. Amén.