Parábola del amigo importuno, ilustración de John Everett Millais

Evangelio del día — 20 de octubre de 2026

Martes, 20 de octubre de 2026

Martes de la XXIX semana del Tiempo Ordinario

EVANGELIO

Lectura del santo Evangelio según san Lucas · Lc 12, 35-38

«Estad con vuestras ropas ceñidas a la cintura, y tened en vuestras manos las luces ya encendidas.

Sed semejantes a los criados que aguardan a su amo cuando vuelve de las bodas, a fin de abrirle prontamente, luego que llegue, y llame a la puerta.

Dichosos aquellos siervos a los cuales el amo al venir encuentra así velando; en verdad os digo, que recogiéndose él su vestido, los hará sentar a la mesa, y se pondrá a servirles.

Y si viene a la segunda vela, o viene a la tercera, y los halla así prontos, dichosos son tales criados».

Palabra del Señor.

Texto bíblico: Félix Torres Amat. Dominio público. Ortografía y puntuación normalizadas.

REFLEXIÓN

Esperar al Señor no consiste en abandonar nuestras ocupaciones para vigilar acontecimientos extraordinarios. Las ropas ceñidas y las lámparas encendidas describen una vida disponible: alguien dispuesto a responder cuando llega el momento de servir.

La espera puede alargarse. Jesús habla de distintas horas de la noche porque conoce el cansancio de quien permanece fiel sin ver resultados inmediatos. Hay oraciones que parecen no recibir respuesta, responsabilidades que se repiten y obras buenas que nadie reconoce.

En esa perseverancia se revela la calidad de nuestra esperanza. No esperamos porque controlemos el momento de la llegada, sino porque confiamos en quien ha prometido venir.

La sorpresa del relato está en el comportamiento del amo: hace sentar a los servidores y se pone a servirles. El Señor no recibe nuestra fidelidad con frialdad. Nos introduce en una comunión que supera lo que podríamos reclamar como salario.

La vigilancia cristiana nace de esa confianza. No vivimos pendientes de una amenaza, sino atentos a una presencia que puede encontrarnos en lo cotidiano.

CONSEJO PARA LA VIDA

Cumple hoy una responsabilidad que llevas retrasando y hazlo con atención, ofreciéndola al Señor como una manera concreta de mantener encendida tu lámpara.

ORACIÓN

Señor Jesús, conserva despierta mi esperanza. Que el cansancio no cierre mi corazón ni la rutina me vuelva indiferente. Enséñame a reconocerte y recibirte en las tareas y encuentros de este día. Amén.