Jesús con María y su familia, pintura de John Everett Millais

Evangelio del día — 22 de septiembre de 2026

EVANGELIO DEL DÍA

Martes, 22 de septiembre de 2026

Martes de la XXV semana del Tiempo Ordinario

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según san Lucas

Lc 8, 19-21

Entretanto vinieron a encontrarle su madre y primos hermanos, y no pudiendo acercarse a él a causa del gentío,

se lo avisaron, diciéndole: «Tu madre y tus hermanos están allá fuera, que te quieren ver».

Pero él les dio esta respuesta: «Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la palabra de Dios y la practican».

Palabra del Señor.

Texto bíblico: Sagrada Biblia, traducción de Félix Torres Amat, edición-base de 1884. Dominio público.

Reflexión

Jesús no desprecia los vínculos familiares. Nos revela que la relación con él puede adquirir una profundidad nueva: quien escucha la palabra de Dios y la cumple entra en una verdadera familia espiritual.

Escuchar, en el Evangelio, no significa solamente oír o comprender. La palabra alcanza su finalidad cuando desciende a las decisiones. Podemos conocer muchas enseñanzas cristianas y, sin embargo, mantenerlas separadas de la manera en que hablamos, administramos el dinero, tratamos a la familia o respondemos ante una injusticia.

María no queda apartada por estas palabras; es precisamente su mejor cumplimiento. Ella escuchó, acogió y permitió que la voluntad de Dios transformara toda su existencia. La cercanía verdadera con Cristo no se mide por títulos, costumbres o emociones religiosas, sino por la obediencia confiada.

Cada vez que una palabra del Señor se convierte en conducta, dejamos de ser espectadores y participamos en su vida. Dios nos reúne así en una familia donde la pertenencia se demuestra con fidelidad cotidiana.

Consejo para la vida

Recuerda una enseñanza del Evangelio que comprendes bien, pero todavía aplicas poco. Conviértela hoy en una acción concreta y verificable; no busques otra palabra nueva hasta haber obedecido la que ya recibiste.

Oración

Señor Jesús, abre mis oídos y mi corazón a tu palabra. No permitas que me contente con conocerla o admirarla. Dame prontitud para cumplirla y hazme miembro fiel de la familia que nace de escuchar al Padre y hacer su voluntad. Amén.