EVANGELIO DEL DÍA
Miércoles, 23 de septiembre de 2026
Memoria de san Pío de Pietrelcina, presbítero
Evangelio
Lectura del santo Evangelio según san Lucas
Lc 9, 1-6
Algún tiempo después, habiendo convocado a los doce apóstoles, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y virtud de curar enfermedades.
Y los envió a predicar el reino de Dios y a dar la salud a los enfermos.
Y les dijo: «No llevéis nada para el viaje, ni palo, ni alforja, ni pan, ni dinero, ni mudas de ropa.
En cualquier casa que entrareis, permaneced allí y no la dejéis hasta la partida.
Y donde nadie os recibiere, al salir de la ciudad, sacudid aun el polvo de vuestros pies, en testimonio contra sus moradores».
Habiendo, pues, partido, iban de lugar en lugar, anunciando la buena nueva del reino de Dios y curando enfermos por todas partes.
Palabra del Señor.
Texto bíblico: Sagrada Biblia, traducción de Félix Torres Amat, edición-base de 1884. Dominio público.
Reflexión
Jesús envía a los Doce con autoridad, pero sin seguridades abundantes. Deben anunciar y sanar confiando en la fuerza recibida, no en la acumulación de medios. La pobreza del equipaje evita que el mensajero termine apoyándose más en sus recursos que en Aquel que lo envía.
No todos estamos llamados a viajar de aldea en aldea, pero todo cristiano es enviado. La misión comienza en los lugares ordinarios: una familia, un trabajo, una comunidad y las conversaciones que sostenemos cada día. Allí se anuncia el Reino con palabras verdaderas y con una presencia que alivia.
También debemos aprender a no cargar con lo que impide caminar: resentimientos, necesidad de control, afán de reconocimiento o miedo permanente a no tener suficiente. Algunas seguridades terminan convirtiéndose en un peso que ocupa las manos destinadas a servir.
San Pío de Pietrelcina recordó con su ministerio que la fecundidad no depende del espectáculo, sino de la oración, la penitencia y la disponibilidad ante Dios. El enviado no se pertenece por completo: recibe una misión y procura cumplirla con fidelidad.
Consejo para la vida
Revisa hoy qué carga interior o material está restando libertad a tu servicio. Renuncia a una exigencia innecesaria y emplea ese tiempo, energía o recurso en ayudar concretamente a otra persona.
Oración
Señor Jesús, tú me llamas y me envías. Líbrame de apoyarme únicamente en mis medios y de cargar con lo que me impide servir. Dame sencillez, valentía y compasión para anunciar tu Reino con mi palabra y con mi vida. Amén.
