EVANGELIO DEL DÍA
Viernes, 25 de septiembre de 2026
Viernes de la XXV semana del Tiempo Ordinario
Evangelio
Lectura del santo Evangelio según san Lucas
Lc 9, 18-22
Sucedió un día que, habiéndose retirado a hacer oración, teniendo consigo a sus discípulos, les preguntó: «¿Quién dicen las gentes que soy yo?».
Ellos le respondieron: «Muchos, que Juan Bautista; otros, que Elías; otros, en fin, uno de los antiguos profetas que ha resucitado».
«Y vosotros —replicó Jesús—, ¿quién decís que soy yo?». Respondió Simón Pedro: «El Cristo o ungido de Dios».
Pero él les mandó que a nadie dijesen eso.
Y añadió: «Porque conviene que el Hijo del hombre padezca muchos tormentos y sea condenado por los ancianos, y los príncipes de los sacerdotes, y los escribas, y sea muerto, y resucite al tercer día».
Palabra del Señor.
Texto bíblico: Sagrada Biblia, traducción de Félix Torres Amat, edición-base de 1884. Dominio público.
Reflexión
Jesús comienza preguntando qué dicen los demás, pero no se detiene en las opiniones. Dirige la cuestión a sus discípulos: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Llega un momento en que la fe no puede descansar únicamente en lo aprendido de la familia, la tradición o la comunidad. Requiere una respuesta personal.
Pedro reconoce al Cristo de Dios, pero Jesús une inmediatamente esa confesión con la Pasión. No permite que el título de Mesías sea entendido como poder cómodo, éxito o triunfo sin entrega. El Cristo verdadero salva pasando por el rechazo, la muerte y la resurrección.
También nosotros podemos confesar correctamente quién es Jesús y, al mismo tiempo, resistirnos al modo en que actúa. Deseamos su consuelo, pero no siempre su camino; pedimos su ayuda, pero evitamos que transforme nuestras prioridades.
Responder quién es Cristo implica decidir qué lugar ocupa realmente. Si es el Señor, su palabra no puede quedar como una opinión más. La respuesta más auténtica no se formula solamente con los labios: se escribe con las elecciones de cada día.
Consejo para la vida
Responde por escrito a esta pregunta: «¿Quién es Jesús para mí en la práctica?». Después revisa una decisión actual y comprueba si coincide con la respuesta que has dado.
Oración
Señor Jesús, tú eres el Cristo de Dios, muerto y resucitado por nosotros. Líbrame de reducirte a una idea cómoda. Que mi fe se manifieste en decisiones fieles, y dame valor para seguirte también cuando tu camino pasa por la entrega y la cruz. Amén.
