EVANGELIO DEL DÍA
Sábado, 26 de septiembre de 2026
Sábado de la XXV semana del Tiempo Ordinario
Evangelio
Lectura del santo Evangelio según san Lucas
Lc 9, 43b-45
Mientras todo el mundo no cesaba de admirar las cosas que hacía, él dijo a sus discípulos:
«Grabad en vuestro corazón lo que voy a deciros: el Hijo del hombre está para ser entregado en manos de los hombres».
Pero ellos no entendieron este lenguaje, y les era tan oscuro el sentido de estas palabras que nada comprendieron, ni tuvieron valor para preguntarle sobre lo dicho.
Palabra del Señor.
Texto bíblico: Sagrada Biblia, traducción de Félix Torres Amat, edición-base de 1884. Dominio público.
Reflexión
La multitud admira las obras de Jesús mientras él habla a sus discípulos de ser entregado. En medio del entusiasmo, Cristo introduce una verdad que nadie desea escuchar. Los discípulos no la comprenden y, además, tienen miedo de preguntar.
También nosotros podemos aceptar con facilidad aquello de la fe que inspira, consuela o produce admiración, y apartarnos cuando aparece el misterio de la cruz. Hay experiencias que no encajan en nuestras expectativas: una oración que parece no recibir respuesta, una pérdida o un camino de fidelidad que se vuelve difícil.
No comprender no es una culpa. El problema comienza cuando el miedo nos impide preguntar y nos encierra en el silencio. Dios no se ofende por nuestras dudas sinceras. Podemos llevarlas a la oración, buscar consejo y esperar sin fabricar respuestas precipitadas.
Jesús pide que sus palabras queden grabadas en el corazón incluso antes de que sean comprendidas por completo. Algunas verdades necesitan tiempo, experiencia y perseverancia. La fe madura no exige dominar inmediatamente el misterio; aprende a permanecer junto a Cristo mientras la luz llega.
Consejo para la vida
Presenta hoy a Dios una pregunta que te cuesta formular. Escríbela con sencillez y, si necesita orientación, compártela con una persona prudente y creyente. No permitas que la vergüenza convierta una duda en distancia.
Oración
Señor Jesús, cuando no comprenda tus caminos, dame confianza para permanecer y humildad para preguntar. Líbrame del miedo que me encierra. Graba tu palabra en mi corazón y condúceme con paciencia hacia una fe más profunda. Amén.
