27 de octubre de 2026
Martes de la XXX semana del Tiempo Ordinario
EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Lucas · Lc 13, 18-21
Decía también Jesús: «¿A qué cosa es semejante el reino de Dios, o con qué podré compararle?
Es semejante a un grano de mostaza, que tomó un hombre y le sembró en su huerta, el cual fue creciendo, hasta llegar a ser un árbol grande; de suerte que las aves del cielo posaban en sus ramas».
Y volvió a repetir: «¿A qué cosa diré que se asemeja el reino de Dios?
Es semejante a la levadura, que tomó una mujer y la revolvió en tres medidas de harina, hasta que hubo fermentado toda la masa».
Palabra del Señor.
* Texto bíblico: Félix Torres Amat. Dominio público. Ortografía y puntuación normalizadas.
REFLEXIÓN
El grano de mostaza y la levadura tienen algo en común: su comienzo resulta pequeño en comparación con lo que llegan a producir. Jesús invita a reconocer la acción de Dios sin exigirle desde el principio una apariencia impresionante.
La semilla necesita ser sembrada; la levadura, incorporada a la masa. Estas imágenes no justifican la pasividad. Nos enseñan a trabajar confiando en una fecundidad que no depende enteramente de nuestro control.
También la vida cristiana puede quedar atrapada en la necesidad de comprobar resultados inmediatos. Queremos saber si una conversación ha cambiado a alguien, si una oración ha servido o si un esfuerzo merece la pena. Cuando no vemos respuesta, sentimos la tentación de abandonar.
El Reino nos educa en otra paciencia. Una palabra honrada, una reconciliación intentada o una responsabilidad cumplida pueden abrir procesos que desconocemos. Nuestra tarea consiste en ofrecer lo recibido y cuidar lo que comienza, sin confundir la discreción con la inutilidad.
La esperanza cristiana permite perseverar sin convertir cada jornada en un examen de éxito.
CONSEJO PARA LA VIDA
Retoma una acción buena que abandonaste por falta de resultados visibles y dale esta semana un tiempo concreto y realista.
ORACIÓN
Padre bueno, ayúdame a confiar en tu acción silenciosa. Dame constancia para sembrar el bien y humildad para aceptar que su crecimiento pertenece también a tu providencia. Amén.
Padre E. J. Benedicto
