EVANGELIO DEL DÍA
Lunes, 28 de septiembre de 2026
Lunes de la XXVI semana del Tiempo Ordinario
Evangelio
Lectura del santo Evangelio según san Lucas
Lc 9, 46-50
Les vino al pensamiento cuál de ellos sería el mayor.
Pero Jesús, leyendo los afectos de su corazón, tomó de la mano a un niño, símbolo de humildad, y lo puso junto a sí,
y les dijo: «Cualquiera que acogiere a este niño por amor mío, a mí me acoge; y cualquiera que me acogiere a mí, acoge al que me ha enviado. Y así, aquel que es o se tiene por el menor entre vosotros, ése es el mayor en el reino de los cielos».
Entonces Juan, tomando la palabra, dijo: «Maestro, hemos visto a uno lanzar los demonios en tu nombre, pero se lo hemos vedado, porque no anda con nosotros en tu seguimiento».
Díjole Jesús: «No se lo prohibáis, porque quien no está contra vosotros, por vosotros está».
Palabra del Señor.
Texto bíblico: Sagrada Biblia, traducción de Félix Torres Amat, edición-base de 1884. Dominio público.
Reflexión
Mientras Jesús acaba de hablar de su entrega, los discípulos discuten interiormente quién será el mayor. Están cerca del Señor, pero todavía interpretan el seguimiento con los criterios del poder, la comparación y el prestigio. Cristo responde colocando a un niño a su lado: alguien sin autoridad, méritos reconocidos ni capacidad para devolver favores.
Acoger al pequeño significa recibir a quien no puede aumentar nuestra importancia. La grandeza cristiana no consiste en sobresalir sobre los demás, sino en hacerse disponible para quien necesita cuidado. El discípulo se parece a Cristo cuando deja de preguntarse qué puesto ocupa y comienza a preguntarse a quién puede servir.
Juan muestra otra tentación: querer controlar el bien porque no procede del propio grupo. Jesús corrige esa estrechez. La verdad y la gracia de Dios no son propiedad de una comunidad, una sensibilidad o una persona. Debemos discernir con prudencia, pero también reconocer humildemente el bien que Dios realiza fuera de nuestros límites.
Consejo para la vida
Realiza hoy un servicio que no te proporcione reconocimiento ni ventaja. Además, reconoce sinceramente una obra buena realizada por alguien que no pertenece a tu ambiente o no piensa exactamente como tú.
Oración
Señor Jesús, líbrame de buscar grandeza en la comparación y el reconocimiento. Enséñame a recibirte en los pequeños, a servir sin ocupar el centro y a reconocer con alegría el bien que realizas también por medio de otros. Amén.
