EVANGELIO DEL DÍA
Miércoles, 30 de septiembre de 2026
Memoria de san Jerónimo, presbítero y doctor de la Iglesia
Evangelio
Lectura del santo Evangelio según san Lucas
Lc 9, 57-62
Mientras iban andando su camino, hubo un hombre que le dijo: «Señor, yo te seguiré adondequiera que fueres».
Pero Jesús le respondió: «Las raposas tienen guaridas y las aves del cielo nidos; mas entiende que el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar su cabeza».
A otro, empero, le dijo Jesús: «Sígueme».
Mas éste respondió: «Señor, permíteme que vaya antes y dé sepultura a mi padre».
Replicóle Jesús: «Deja tú a los muertos el cuidado de sepultar a sus muertos; pero tú, que eres llamado de lo alto, ve y anuncia el reino de Dios».
Y otro le dijo: «Yo te seguiré, Señor, pero primero déjame ir a despedirme de mi casa».
Respondióle Jesús: «Ninguno que, después de haber puesto su mano en el arado, vuelve los ojos atrás, es apto para el reino de Dios».
Palabra del Señor.
Texto bíblico: Sagrada Biblia, traducción de Félix Torres Amat, edición-base de 1884. Dominio público.
Reflexión
Tres personas desean seguir a Jesús, pero cada una introduce una condición. Una parece hablar desde el entusiasmo; las otras quieren resolver primero asuntos que consideran previos. Cristo no desprecia el hogar, los afectos ni el deber hacia los difuntos. Descubre, sin embargo, la facilidad con que un «primero» puede convertir la llamada de Dios en una decisión permanentemente aplazada.
Seguir a Cristo implica aceptar que no controlaremos todas las condiciones del camino. El Hijo del hombre no ofrece una existencia protegida de toda incertidumbre. Ofrece su presencia, su verdad y una misión. La seguridad del discípulo no está en tenerlo todo previsto, sino en saber a quién sigue.
La imagen del arado exige atención hacia adelante. Mirar atrás no significa recordar con gratitud ni aprender del pasado, sino vivir dividido entre la llamada recibida y aquello que no queremos abandonar. San Jerónimo dedicó su inteligencia y su vida al conocimiento de la Escritura porque comprendió que la palabra de Dios no puede quedar subordinada a una comodidad sin término.
Consejo para la vida
Identifica el «primero» con el que estás retrasando una decisión buena y necesaria. Sin esperar condiciones perfectas, realiza hoy el primer paso que confirme realmente tu voluntad de seguir a Cristo.
Oración
Señor Jesús, tú me llamas a seguirte con un corazón entero. Líbrame de aplazar indefinidamente mi respuesta y de buscar seguridades que tú no has prometido. Hazme fiel a tu palabra y perseverante en el camino que me señalas. Amén.
