Portada del Evangelio del día — 4 de septiembre de 2026

Evangelio del día — 4 de septiembre de 2026

EVANGELIO DEL DÍA

Viernes, 4 de septiembre de 2026

Viernes de la XXII semana del Tiempo Ordinario

Evangelio

Lectura del santo Evangelio según san Lucas

Lc 5, 33-39

Todavía le preguntaron ellos: ¿Y de qué proviene que los discípulos
de Juan ayunan a menudo y oran, como también los de los fariseos, al
paso que los tuyos comen y beben? A lo que les respondió él: ¿Por
ventura podréis vosotros recabar de los compañeros del esposo el que
ayunen en los días de la boda, mientras está con ellos el esposo? Pero
tiempo vendrá en que les será quitado el esposo, y entonces será cuando
ayunarán.

Les ponía también esta comparación: Nadie a un vestido viejo le echa
un remiendo de paño nuevo; porque, fuera de que el retazo nuevo rasga lo
viejo, no cae bien el remiendo nuevo en el vestido viejo. Tampoco echa
nadie vino nuevo en cueros viejos; de otra suerte el vino nuevo hará
reventar los cueros, y se derramará el vino, y se echarán a perder los
cueros; sino que el vino nuevo se debe echar en cueros nuevos, y así
entrambas cosas se conservan. Del mismo modo, ninguno acostumbrado a
beber vino añejo quiere inmediatamente del nuevo, porque dice: Mejor es
el añejo.

Palabra del Señor.

✱ Texto bíblico: Sagrada Biblia, traducción de Félix Torres Amat, edición-base de 1884. Dominio público.

Reflexión

Podemos intentar cambiar nuestra vida como quien pone un remiendo
nuevo sobre una tela gastada: hacemos un propósito, modificamos una
costumbre y esperamos que el resto continúe igual. Jesús anuncia algo
más profundo. Su presencia no es un añadido decorativo; trae una vida
nueva que necesita un corazón dispuesto a dejarse transformar.

Esto se descubre en situaciones muy ordinarias. No basta pedir perdón
si seguimos alimentando el mismo resentimiento; ni reservar unos minutos
para rezar si después vivimos todo el día como si Dios no estuviera; ni
cambiar una práctica exterior sin revisar qué ocupa realmente el
corazón.

El vino nuevo del Evangelio tampoco exige despreciar todo lo
anterior. Hay tradiciones, compromisos y aprendizajes que deben
conservarse. La cuestión es si nos ayudan a recibir a Cristo o si se han
convertido en una manera de evitar lo que él nos pide ahora.

La conversión no consiste en buscar novedades, sino en permitir que
la novedad de Jesús alcance nuestras decisiones, relaciones y hábitos.
Él no viene solo a mejorar una parte de la vida: viene a habitarla
entera.

Consejo para la vida

Pregúntate hoy si existe una costumbre religiosa que realizas sin
verdadera relación con Cristo, o una resistencia que te impide acoger lo
que él quiere renovar. No intentes cambiarlo todo de golpe. Ofrece al
Señor un espacio concreto del corazón para que lo haga capaz de recibir
su vino nuevo.

Oración

Señor Jesús, Esposo de tu pueblo, que mis prácticas y costumbres
nazcan siempre del encuentro contigo. Renueva mi corazón sin hacerme
despreciar los dones que he recibido. Dame discernimiento para conservar
lo verdadero, abandonar lo que me cierra a tu gracia y acoger con
alegría la vida nueva que solo tú puedes dar. Amén.