6 de noviembre de 2026
Santos Pedro Poveda Castroverde e Inocencio de la Inmaculada Canoura Arnau, presbíteros, y compañeros, mártires — Memoria obligatoria en España
EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Lucas · Lc 16, 1-8
Decía también Jesús a sus discípulos:
«Érase un hombre rico, que tenía un mayordomo, del cual por la voz común vino a entender que le había disipado sus bienes.
Llamóle pues, y díjole: ¿Qué es esto que oigo de ti? Dame cuenta de tu administración, porque no quiero que en adelante cuides de mi hacienda.
Entonces el mayordomo dijo entre sí: ¿Qué haré, pues mi amo me quita la administración de sus bienes? Yo no soy bueno para cavar, y para mendigar no tengo cara.
Pero ya sé lo que he de hacer, para que, cuando sea removido de mi mayordomía, halle yo personas que me reciban en su casa.
Llamando pues a los deudores de su amo a cada uno de por sí, dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi amo?
Respondió: Cien barriles de aceite. Díjole: Toma tu obligación, siéntate, y haz al instante otra de cincuenta.
Dijo después a otro: ¿Y tú cuánto debes? Respondió: Cien coros o cargas de trigo. Díjole: Toma tu obligación, y escribe otra de ochenta.
Habiéndolo sabido el amo, alabó a este mayordomo infiel, no por su infidelidad, sino de que hubiese sabido portarse sagazmente; porque los hijos de este siglo, o amadores del mundo, son en sus negocios más sagaces que los hijos de la luz o del Evangelio, en el negocio de su eterna salud».
Palabra del Señor.
Texto bíblico: Félix Torres Amat. Dominio público. Ortografía y puntuación normalizadas. Se conservan las aclaraciones de esta traducción.
REFLEXIÓN
La parábola resulta incómoda porque su protagonista actúa desde una administración infiel. Jesús señala su capacidad para advertir la urgencia y tomar decisiones; no convierte el engaño en una virtud.
Podemos dedicar mucha inteligencia a proteger nuestros intereses y muy poca a ordenar nuestra vida ante Dios. Preparamos compras, viajes y trámites, mientras dejamos indefinidamente para después una responsabilidad moral que conocemos.
La prudencia cristiana busca medios justos para un fin bueno. Exige atención, previsión y capacidad de actuar cuando llega el momento.
La memoria de los mártires recuerda una fidelidad sostenida incluso cuando conservarla tenía un coste extremo. Su testimonio nos ayuda a preguntar qué decisiones concretas requiere hoy nuestra fe, sin convertir su recuerdo en motivo de odio.
CONSEJO PARA LA VIDA
Elige un asunto importante que estés dejando deteriorarse por inacción y realiza hoy una gestión concreta para encauzarlo honradamente.
ORACIÓN
Señor, despierta mi responsabilidad. Por intercesión de tus mártires, dame inteligencia para reconocer el bien, decisión para practicarlo y caridad para permanecer fiel sin alimentar rencor. Amén.
Rvdo. Padre E. J. Benedicto
