Dar a Dios la vida entera
Desde el Oratorio · Lo que todavía nos reservamos
Hay una diferencia importante entre reconocer a Dios y permitir que Dios gobierne nuestra vida. Podemos creer sinceramente, conservar nuestras devociones, participar en celebraciones religiosas y sentir un profundo afecto por la tradición cristiana. Todo eso puede ser bueno y necesario. Pero también podemos mantenerlo cuidadosamente separado de nuestras decisiones, nuestras relaciones y nuestra manera de vivir. La fe termina entonces ocupando un lugar respetable, incluso querido, sin llegar a transformar verdaderamente nuestra existencia.
La fiesta de Nuestra Señora del Pilar nos recuerda que la fe cristiana no es únicamente una herencia que recibimos. Es también una respuesta que debemos dar. María no fue bienaventurada solamente por haber llevado a Cristo en su seno, sino también por haber escuchado la Palabra de Dios y haber permitido que aquella Palabra determinara su vida. Su grandeza no consistió en conservar a Dios como una parte de su existencia, sino en ponerse enteramente a su disposición. Por eso la verdadera devoción mariana nunca puede terminar en María: debe conducirnos a Jesucristo.
Unos días después celebraremos a santa Teresa de Jesús. Su vida nos muestra que la oración auténtica no es una forma de escapar de nuestras responsabilidades, sino un encuentro capaz de transformar nuestra manera de afrontarlas. Teresa conoció dificultades, resistencias, enfermedades, incomprensiones y cansancios. Su experiencia espiritual no la apartó de la realidad. La hizo más consciente de lo que significaba vivir ante Dios. No se conformó con hablar de Él: quiso que su existencia respondiera a aquello que había descubierto en la oración.
El domingo escucharemos a Cristo distinguir entre lo que corresponde al César y lo que pertenece a Dios. No es una invitación a despreciar nuestras obligaciones humanas. Es una llamada a reconocer que ninguna autoridad, ningún interés y ninguna preocupación pueden ocupar el lugar que corresponde al Señor. Podemos cumplir nuestros deberes, amar nuestra tierra, trabajar, construir y servir a los demás sin olvidar a quién pertenece, en último término, nuestra vida. ¿Qué parte de mí sigo reservándome cuando digo que quiero pertenecer a Dios?
Rvdo. Padre E. J. Benedicto, O.S.S.A.
Oratorio de la Santa Faz y del Monte Carmelo
Evangelio de la semana · Lc 11,27-28
Estando Jesús diciendo estas cosas, he aquí que una mujer, levantando la voz de en medio del pueblo, exclamó:
«Bienaventurado el vientre que te llevó, y los pechos que te alimentaron».
Pero Jesús respondió:
«Bienaventurados más bien los que escuchan la palabra de Dios, y la ponen en práctica».
Palabra del Señor.
Texto bíblico: Sagrada Biblia, traducción de Félix Torres Amat, edición-base de 1884. Dominio público.
Reflexión · La bienaventuranza de escuchar y cumplir
Una mujer, admirada por Jesús, proclama dichosa a su madre. La respuesta del Señor puede desconcertarnos si la escuchamos superficialmente. Cristo no está disminuyendo la grandeza de María. Está revelando dónde se encuentra su verdadera profundidad: en la escucha y en la obediencia a Dios.
María no fue una espectadora privilegiada de la vida de su Hijo. Su maternidad estuvo acompañada por una respuesta libre y constante a la voluntad divina. Escuchó, acogió, confió y permaneció fiel incluso cuando no podía comprender plenamente lo que sucedía.
Nosotros podemos escuchar muchas veces el Evangelio sin permitir que llegue demasiado lejos. Aceptamos sus palabras mientras nos consuelan, pero encontramos dificultades cuando cuestionan nuestros hábitos, nuestras seguridades o nuestras decisiones.
Santa Teresa de Jesús comprendió que la oración debía convertirse en vida. El trato con Dios no podía permanecer encerrado en unos momentos de recogimiento. Tenía que alcanzar también el trabajo, las relaciones humanas y la perseverancia.
¿Qué Palabra de Cristo conozco perfectamente y todavía me resisto a cumplir? Quizá no necesitemos descubrir una enseñanza nueva. Tal vez necesitemos comenzar a vivir aquella que llevamos demasiado tiempo escuchando.
Propósito · Convertir una palabra en una decisión
Durante esta semana elige una enseñanza concreta del Evangelio que conozcas, pero que te cueste poner en práctica: perdón, paciencia, sinceridad, generosidad, reconciliación o atención a quien necesita ayuda. No intentes cambiar toda tu vida en siete días. Escoge una situación real y adopta una decisión verificable. Si necesitas pedir perdón, hazlo. Si debes abandonar una costumbre injusta, comienza. Si has prometido ayudar a alguien, cumple tu palabra. Al terminar la semana pregúntate: ¿He escuchado solamente a Cristo o he permitido que su Palabra cambie algo en mí?
Oración · Señor, que mi vida te pertenezca
Señor Jesús, te escucho muchas veces, pero no siempre te obedezco. Conozco tus enseñanzas y, sin embargo, me cuesta permitir que transformen mi vida. Hay decisiones que me reservo, seguridades que no quiero perder y caminos que prefiero recorrer sin preguntarte adónde conducen. Enséñame a escucharte como te escuchó María. Que Nuestra Señora del Pilar sostenga mi fe cuando aparezcan las dificultades. Que santa Teresa de Jesús me enseñe a buscarte en la oración verdadera y a reconocerte en las obligaciones de cada día. Líbrame de una fe que se conforme con las palabras. Haz que mis decisiones, mis trabajos, mis relaciones y mis esperanzas puedan ser puestos ante Ti sin necesidad de esconder nada. Y cuando me pregunte qué debo entregarte, recuérdame, Señor, que toda mi vida ha sido recibida de tus manos. Amén.
Santoral destacado
12 de octubre · Nuestra Señora del Pilar. María nos recuerda que la fidelidad cristiana se sostiene mediante la perseverancia cotidiana. Oramos por la fe de nuestras familias.
15 de octubre · Santa Teresa de Jesús. Su testimonio une contemplación y acción, oración y responsabilidad.
17 de octubre · San Ignacio de Antioquía. Testigo de la Iglesia antigua, nos remite a la fidelidad a Cristo y a la vida eclesial.
18 de octubre · XXIX Domingo del Tiempo Ordinario. «Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».
Intenciones del Oratorio
Por quienes desean recuperar una vida de oración constante; por las familias que transmiten la fe; por quienes se han alejado de la práctica religiosa; por sacerdotes y religiosos cansados; por quienes buscan una comunidad espiritual; por los cristianos perseguidos, los misioneros y todas las intenciones confiadas al Oratorio.
Santa Faz de Jesús, míranos con misericordia.
Nuestra Señora del Monte Carmelo, ruega por nosotros.
Nuestra Señora del Pilar, fortalece nuestra fe.
Santa Teresa de Jesús, enséñanos a perseverar en la oración.
Esta semana en el Oratorio
Evangelio del Día · 06:00. Evangelio, reflexión, Consejo para la vida y oración, con contenido propio para cada jornada.
18 de octubre · Jornada Mundial de las Misiones. Oramos por quienes anuncian a Cristo en lugares de especial dificultad y recordamos que la misión comienza también en nuestra vida cotidiana.
Vida ordinaria. Continúan los espacios habituales de oración, reflexión y formación espiritual, y la acogida de intenciones de oración.
Dios no te pide que le reserves un pequeño lugar entre tus obligaciones. Te invita a descubrir que toda tu vida puede convertirse en una respuesta a su amor.
Rvdo. Padre E. J. Benedicto, O.S.S.A.
Oratorio de la Santa Faz y del Monte Carmelo
oratoriosantafaz.es
