EVANGELIO DEL DÍA
Miércoles, 7 de octubre de 2026
Bienaventurada Virgen María del Rosario
Evangelio
Lectura del santo Evangelio según san Lucas · Lc 11,1-4
Un día, estando Jesús orando en cierto lugar, acabada la oración, le dijo uno de sus discípulos:
«Señor, enséñanos a orar, como enseñó también Juan a sus discípulos».
Y Jesús les respondió:
«Cuando os pongáis a orar, habéis de decir:
Padre, sea santificado tu nombre. Venga a nosotros tu reino.
El pan nuestro de cada día dánoslo hoy.
Y perdónanos nuestros pecados, puesto que también nosotros perdonamos a nuestros deudores.
Y no nos dejes caer en la tentación».
Palabra del Señor.
Texto bíblico: Sagrada Biblia, traducción de Félix Torres Amat, edición-base de 1884. Dominio público.
Reflexión
El discípulo no pregunta a Jesús únicamente qué palabras debe pronunciar. Ha visto a Jesús orar y descubre que existe en Él una relación con el Padre que desea aprender. La oración cristiana comienza precisamente ahí: no como una técnica para producir determinados resultados, sino como entrada en la relación filial de Cristo con el Padre.
También el Rosario debe entenderse desde ahí. No es una sucesión mecánica de fórmulas ni una competición por acumular oraciones. Su repetición serena crea un espacio en el que contemplamos con María los misterios de Cristo. Por eso una oración vocal puede ser profundamente contemplativa cuando las palabras dejan de ocuparlo todo y ayudan al corazón a permanecer ante Dios.
María no nos conduce hacia sí misma para detenernos en ella. Toda verdadera devoción mariana conduce hacia Cristo. En el Rosario aprendemos a mirar con ella aquello que Dios ha hecho y a dejar que esa contemplación vaya educando nuestra propia respuesta.
Consejo para la vida
Reza hoy al menos un misterio del Rosario despacio. Antes de comenzar, formula una intención concreta y, mientras rezas, intenta contemplar el misterio más que apresurarte a terminar las avemarías.
Oración
Señor Jesús, enséñame a orar. Líbrame de repetir palabras mientras mi corazón permanece lejos. Por intercesión de la Virgen María, haz que mi oración me conduzca hacia Ti, me enseñe a confiar en el Padre y disponga mi vida para cumplir su voluntad. Amén.
