La esperanza necesita una vida que la sostenga

Hay esperas que comenzamos con ilusión y que después se vuelven difíciles. Esperamos una mejoría, una reconciliación, una respuesta. Al principio tenemos fuerzas para todo. Pero los días pasan, la novedad desaparece y descubrimos cuánto cuesta permanecer. También nuestra fe atraviesa esa experiencia. Creemos en el Señor y deseamos seguirlo, pero debemos aprender a vivir esa relación cuando no sucede nada extraordinario.